"El costo lo paga otro"
Hay gente que no quiere pagar el costo de una decisión, entonces te lo transfiere. Cancela tarde, llega cuando quiere, no avisa, espera que comprendas. Pero si va al dentista y no va, paga. Si va a un recital y no puede, pierde la entrada. Con el alma no, con el alma se cree que todo es negociable. Pero no es así. No querés arreglar tu relación, entonces buscás a otra persona, como si el daño colateral no contara. No te animás a hacer un duelo, entonces le ponés pausa a tu vida y hacés que los demás carguen con tu desgano. No querés asumir que no podés con todo, entonces explotás y hacés que el otro te contenga, aunque ni te lo haya pedido. Regatean con el deseo. Quieren moverse sin perder. Pero toda elección arrastra una renuncia. Y si no estás dispuesto a soltar algo, tampoco vas a agarrar nada. Entonces se quedan ahí: en pausa, en tensión, esperando que mágicamente las piezas encajen sin moverlas. Pero la verdad es esta: si no pagás vos el costo, lo paga otro. Y eso también habla de...