El peligro de enamorarte de una idea
El peligro de enamorarte de una idea"
Muchas veces no te enamorás de la persona que tenés adelante,
sino de la idea que construiste sobre ella.
De un personaje que inventaste en tu cabeza.
Le ponés palabras que nunca dijo,
gestos que nunca tuvo,
promesas que jamás hizo.
Y cuando la realidad no encaja con tu guion, llega la frustración.
La bronca.
El “¿por qué no puede ser como yo necesito?”.
Pero la verdad es que no puede.
Porque no es eso que vos imaginaste.
Es alguien con sus propias marcas, sus tiempos, sus modos.
El problema aparece cuando, en vez de aceptarlo, intentás cambiarlo.
Lo corregís. Lo moldeás. Lo apretás contra tu ideal.
Y ahí, sin darte cuenta, empezás a borrarlo.
Eso también es violencia:
quitarle al otro el derecho de ser quien es.
Forzarlo a representar un papel que nunca eligió.
La pregunta es: ¿qué hacés con esa distancia entre lo que soñaste y lo que hay?
¿Lo seguís castigando por no cumplir tu fantasía?
¿O te animás a mirar de frente lo que te pasa a vos con esa falta?
Porque amar no es recortar ni editar al otro.
Amar es bancarse su diferencia.
Y elegir si podés vivir con ella.
Lic. Constanza Depetris
Comentarios
Publicar un comentario