"Aunque duela, todavía hay algo que quiere"
Hay días en que nada encaja. En que los vínculos se tensan, el cuerpo no responde, las palabras no alcanzan. Días en que parece que todo lo que uno intenta se deshace antes de llegar.
Pero incluso ahí —justo ahí— puede haber un gesto. No hacia la felicidad impostada, sino hacia el deseo que aún persiste, aunque apenas se note. Porque no todo está perdido cuando algo todavía arde, aunque sea apenas una brasa.
No se trata de exigirse más. Ni de tapar el síntoma con frases motivadoras. Se trata de escuchar. Lo que duele, lo que no cierra, lo que vuelve. Se trata de no huir del vacío, sino de habitarlo. De hacer con eso, lo propio.
Quizás no sea posible cambiarlo todo. Pero sí es posible no traicionarse. Decir lo que uno no dijo. Hacer lugar a lo que insiste. Dar un paso, aunque tiemble. Aunque no se sepa hacia dónde. Aunque no haya garantía.
A veces, la fuerza no es moverse rápido. Es sostenerse en lo que uno eligió, aun cuando tambalee. Es darle lugar al deseo en medio del ruido, del miedo, de la historia.
No vas a poder todo. Nadie puede. Pero si algo de vos todavía quiere, si algo de vos aún pregunta, entonces eso merece ser escuchado. Porque aunque duela, todavía hay algo que quiere.
Lic. Constanza Depetris
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