"El costo que nadie quiere pagar"
Vivimos en una época donde todo se calcula en términos de costo-beneficio. Pero el problema no es que la gente haga cuentas, sino que crea que el único costo válido es el económico.
Nadie quiere pagar con tiempo, con esfuerzo, con espera. Nadie quiere pagar con angustia, con duda, con cuerpo. Queremos resultados inmediatos, garantías, apps que resuelvan, diagnósticos rápidos, vínculos sin conflicto, bienestar sin preguntas.
Pero todo lo que realmente vale tiene un costo. No siempre en dinero. A veces el precio es el dolor de revisar una historia. A veces es sostener una incomodidad sin huir. A veces es el cuerpo que grita lo que la palabra no pudo decir.
Y mientras tanto, seguimos buscando lo gratuito, lo indoloro, lo simple. Como si el alma pudiera resolverse con delivery. Como si crecer no doliera.
La pregunta no es si algo cuesta, sino qué estás dispuesto a pagar por lo que decís que querés.
Porque si no pagás con conciencia, probablemente termines pagando con síntomas.
Lic. Constanza Depetris
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