Amar sin contrato
Amar sin contrato
Hay amores que se viven como un contrato invisible:
uno da, espera, exige… y cuando el otro no responde, aparece el reclamo.
Pero ese contrato nunca se firmó.
Nadie pactó devolver en la misma medida,
nadie prometió cubrir las demandas que el corazón imagina.
El verdadero riesgo del amor es este:
no hay letras chicas,
no hay cláusulas,
no hay garantías.
Lo que se da, se da porque sí,
y lo que vuelve, vuelve sin obligación.
Amar es animarse a entregar sin deuda,
a recibir sin cuentas pendientes,
a soltar la ilusión de un contrato imposible.
Solo así, el amor deja de ser reclamo
y se abre como encuentro.
Lic. Constanza Depetris
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